ANTECEDENTES

En San Antero la comunidad se enfrenta al agotamiento de los recursos naturales que provee el ecosistema de manglar, por causa de la sobre explotación de los mismos. Condición que ha impactado la calidad de vida de la comunidad y puesto en riesgo el bienestar de la sociedad y en peligro de extinción las especies más conspicuas del ecosistema y dentro de estás las poblaciones de crocodílidos.

El Caimán de Magdalena (Crocodylus acutus) está catalogado en peligro de extinción, y en el Apéndice I de la Convención CITES, lo que implica un manejo especial y restricciones para su uso comercial. Esta condición, además de generar el proyecto propició el interés del MADS, IAvH y de la CVS para lograr dos aspectos básicos: (1) la recuperación de la especie en la Bahía de Cispatá y sí ésta se lograba, (2) gestionar ante la CITES una Enmienda o cambio del Apéndice I al II, para emprender el anhelado uso sostenible de la especie por parte de las comunidades, con proyecciones hacia la obtención de beneficios ecológicos, sociales y económicos.

Con este derrotero a emprender, se identificaron tres elementos definitorios para la puesta marcha de la iniciativa:
1. En el área de distribuía una población de cocodrilos que estaba totalmente alterada y que contaba con un relicto único con potencialidad de recuperarse. 
2. En el área una comunidad de traficantes estaban dispuesta a conservar el uso del recurso.
3. En el área las autoridades gubernamentales, locales y regionales apoyaron la idea.

La Bahía de Cispatá, es la zona de manglares más extensa y representativa del Departamento de Córdoba y considerada como una de las zonas naturales más importantes en el contexto nacional; tanto por su importancia ecológica y alta diversidad, como por los procesos de ordenamiento del que ha sido objeto y en el que han participado diferentes entes nacionales e internacionales. Es una de las áreas mangláricas mejor estudiadas del país. La extensión de los manglares es de aproximadamente 11.513 ha, de las cuales 1.436 ha (12.5%) están identificadas como ciénagas o cuerpos de agua que sirven de hábitat para los caimane.

Desde esta perspectiva MAVDT y contando con el apoyo logístico de la CVS, desde el año 1997 desarrollaron actividades de restauración, viverismo, ordenamiento y manejo, con la participación de las comunidades locales. Igualmente y de manera directa por la CVS, se han desarrollado procesos de restauración, ordenamiento y manejo de los manglares, así como de otras actividades de investigación que le dan integralidad a la destacada gestión nacional e internacional de la CVS, en el manejo de estos ecosistemas. 

Entre los años 1995-2000 se logró:


(1) Diagnóstico y Zonificación preliminar de las áreas de manglar del Departamento de Córdoba.

(2) Estudio de la Dinámica de crecimiento, capacidad de regeneración natural y aspectos fenológicos de los manglares (se instalaron 5 parcelas de crecimiento de manglares de la bahía de Cispatá y la Balsa, y se monitorearon durante varios años).

(3) Restauración de zonas de manglar con participación comunitaria. Para Córdoba en este periodo se abrieron 7 caños con un total 3.400 metros que propiciaron la restauración de 630 hectáreas.

(4) Establecimientos de viveros transitorios con participación comunitaria. En tres viveros comunitarios se produjeron cerca de 300.000 plántulas de mangles y se plantaron cerca de 120 ha.

(5) Programa de monitoreo de variables físico-químicos de aguas de manglar. 

2001: Diagnostico y Zonificación para el manejo de las áreas de manglar del Departamento de Córdoba, (Gil-Torres & Ulloa-Delgado, 2001).

2002-2004: Para este departamento se continuaron algunas actividades comunitarias de restauración en viverismos y apertura de caños, así como se reinstalaron varias parcelas permanentes de crecimiento, lo que permitió obtener información científica de 10 años de crecimiento del bosque natural de mangle (información única en Colombia).

Se elaboró el Plan de Manejo de la Zona de Uso Sostenible de la Bahía de Cispatá, el cual se ha convertido en un ejemplo piloto de manejo de estos ecosistemas, transcendiendo este hecho como el primero en el país y el ejemplo a seguir por otros departamentos y otros países Varios Informes técnicos del mencionado proyecto, así como dos libros registran las experiencias nacionales y las de la Bahía de Cispatá. (Sánchez-Páez, Ulloa-Delgado & Tavera-Escobar 2004; Sánchez-Páez, Ulloa-Delgado, Tavera-Escobar & Gil-Torres 2005).


En el mundo, los Crocodylia actuales, comprenden 23 especies agrupadas en tres subfamilias: Crocodylinae (géneros: Crocodylus y Osteolaemus), Alligatorinae (Alligator, Caiman, Paleosuchus y Melanosuchus) y Gavialinae (Gavialis y Tomistoma). Colombia con 8 especies, posee la más alta diversidad y es el mayor productor de pieles en el mundo, provenientes de sistemas de cría en ciclo cerrado. No obstante, especies como el caimán del Magdalena o de aguja, entre otras, (Crocodylus acutus), es considerada en peligro de extinción y catalogada en el Apéndice I de la Convención Internacional del Tráfico de especies amenazadas –CITES-, lo que sugiere la necesidad urgente de tomar medidas técnicas que conlleven a recuperar las poblaciones silvestres e implementar programas de manejo de las mismas, bajo los principios de sustentabilidad, como modalidad de conservación.

El uso no sostenible de este recurso, representado en el comercio de las pieles en el siglo pasado y la destrucción progresiva de su hábitat natural, han sido las causas de la desaparición de las principales poblaciones silvestre del territorio nacional y de la disminución y desequilibrio poblacional de las detectadas en la actualidad. Por lo tanto el programa de conservación del caimán del Magdalena en los manglares de la Bahía de Cispatá, se perfila como la primera experiencia de conservación por comunidades en el país, y la base técnica y metodológica para que la experiencia se replique en el territorio nacional en donde aún existen poblaciones remanentes o inclusive en zonas en donde han sido eliminadas las poblaciones silvestres y existen posibilidades de reintroducción.

Estudios previos señalan que en los manglares de la Bahía de Cispatá se localiza una de las poblaciones más importantes de caimanes del país, dada su abundancia y calidad de hábitat. De ahí que la CVS desde el 2003 viene apoyando el primer proyecto piloto de conservación de la especie, con ayuda de las comunidades locales y con proyección hacia la comercialización directa de sus partes (huevos, piel, carne y animales), basado en los principios técnicos del uso sostenible, en concordancia con lo estipulado en uno de los principios de la Constitución Política del país y que habla de la “Adopción de un modelo de desarrollo sostenible”. Por lo tanto, como principal objetivo del proyecto se plantea la necesidad de estructurar poblaciones viables de caimanes a partir de la liberación de individuos, en aquellas ciénagas que de acuerdo con los estudios llevados a cabo, ameriten un programa de repoblación, reprovisión o reintroducción. Una vez estabilizadas las poblaciones, las comunidades podrán acceder al uso y aprovechamiento de los caimanes, pero condicionados a garantizar la conservación de las poblaciones locales. 

En el marco anteriormente descrito, ASOCAIMAN lidera la estrategia de conservación del Crocodylus acutus con participación de antiguos cazadores de cocodrilos en la Bahía de Cispatá. Dicha estrategia atañe en su aproximación metodológica la estrecha correspondencia del estado del conocimiento científico de la especie (biología y manejo ex situ), del sistema manglárico que se desarrolla en la de la Bahía, el contexto socio económico de las comunidades que usan la especie. En este orden de ideas, en los procesos que incluyen el uso de variables y parámetros de consideración científica como incubación controlada, manejo y seguimiento ex situ de los neonatos y juveniles y monitoreo de la condición de las poblaciones silvestres, ASOCAIMAN actualmente lleva a cabo todas las actividades del programa.

origen_1.jpg origen_2.jpg origen_3.jpg origen_4.jpg origen_5.jpg